Capitulo 1

El chico misterioso~

Mi primer día en la escuela de artes (que empezábamos en jueves) y ya llegaba tarde! Me apresure a vestirme con el uniforme de East School, me mire en el espejo para arreglarme, llevaba la camisa blanca con el emblema de la escuela y el chaleco azul por encima, mire más abajo y contemple mi nueva falda a cuadros azul turquesa y blanco, más abajo estaban mis calcetines blancos hasta las rodillas y mis zapatitos azules. Hice un intento por arreglar mi desordenada melena llena de ondulaciones rizadas y rojizas, y me hice una cola alta, puse delineador en mis ojos verde esmeralda. Los chicos me encontraban mona, pero para nada hermosa dada la causa que mi promedio de altura no es mayor del metro sesenta.
Encontré a mama en la cocina tomándose un café.
-Buenos días, mama! Me marcho, te quiero-Le dije a toda prisa con una tostada en la boca y con ambas manos ocupadas con la maleta y la chaqueta.
-Lilyan, Jace te está esperando en el coche!
-Su vieja pero familiar chatarra-solté una risita nerviosa.

Jace Doren era mi mejor amigo desde siempre, llevamos 17 años juntos. También iba a ir al East School conmigo, no nos habíamos separado nunca y el adora el arte, sobretodo el arte del dibujo. Salí por la puerta y me dedico esa sonrisa tan suya que a algunas chicas las volvía locas, pero yo siempre le había visto como un hermano.
No es que no sea atractivo, tiene unos ojos violeta que hacen que no puedas dejar de mirarlos, un cabello negro carbón lleno de ondulaciones, siempre había un mechón rebelde que le caía por el ojo. Sonreí al recordar todas las veces que le aparte de la cara ese mechón. Y no podría olvidarme de esos labios carnosos que cualquiera querría besar. Era bastante alto, me sacaba una cabeza y era musculoso pero no sobrepasaba los límites. Sacudí la cabeza al darme cuenta que tenía una sonrisa tonta en la cara, subí a toda prisa al coche y emprendimos nuestro viaje.
-Deberías cambiar esta vieja chatarra- dije con una sonrisa en la cara.
-Vamos! Sé que te encanta- Ambos estallamos en risas estridentes que resonaron por todo el coche.
Sin darme la menor cuenta ya estábamos en la puerta del colegio. Estaba nerviosa y angustiada, aun sabiendo que Jace estaría en  todas mis clases. Le mire de soslayo y lo vi tan fresco como siempre, me preguntaba porque no estaba nervioso.
-No estás nervioso? Estamos en una nueva escuela, con gente nueva. Y si no les gustamos?
Me estaba mareando. Me gire hacia él y note que tragaba la saliva como si se estuviera ahogando.
-Oye, estas bien? Pareces angustiado
-Estaba bien hasta tu pequeño discurso.
Me sentí inmediatamente culpable, había conseguido angustiar a mi mejor amigo, ¿estaba loca? No, solo estaba asustada. Salimos del coche y le cogí de la mano como si me fuera la vida en ello, note como me devolvía el apretón y me dedicaba una sonrisa en un inútil intento de calmarme. Le devolví la sonrisa para que dejara de preocuparse por mí.
Nos dirigimos al aula de dibujo, la primera del día y la preferida de Jace. Al entrar al instituto todos se giraron, no me extrañaba, todos se giraban siempre a mirar a Jace. Angustiada por todas las miradas intente acelerar, aun que no fueran dirigidas hacía mi. Al seguir caminando me pareció ver una mirada dorada que me miraba fijamente, pero allí no había nada, quien iba a mirarme a mí?
Nos colocamos detrás de los caballetes, nos ajustamos las batas a nuestro cuerpo y empezó la clase.
Entró un hombre no mucho mas mayor de 20, con unas gafas tapando unos ojos azules como el cielo al anochecer. Con un cabello negro, pero no tanto como el de Jace. Era alto y muy atractivo. Eso provoco murmullos y sonrojos de parte de las muchachas del aula. Mire a Jace que ponía los ojos en blanco.
-Yo soy mucho más atractivo –Ahora fue mi turno de poner los ojos en blanco.
El profesor escribió su nombre en la pizarra con una sonrisa en la cara. Nathan Holliday.
-Buenos días alumnos –dijo nuestro profesor con una sonrisa en la cara, tenía una voz melodiosa y suave. Y eso provoco aún mas murmullos de las muchachas –Soy Nathan Holliday, no quiero que me llaméis profesor, profe, maestro. Nada. Solamente Nathan o Holliday, odio lo formal.
Toda la clase era una mezcla de risas. Me gustaba este profesor, toda la clase fue machas de pintura y risas. Eso consiguió deshacerme de los nervios. Le dije a Jace que fuera al aula de literatura, que enseguida le encontraba.
-Profe...Nathan, quería darle las gracias.
-Porque Lils?- Sonaba tan raro mi apodo saliendo de sus labios. Solo lo había escuchado de Jace o de mis amigas, Olívia y Susan o como yo las llamaba Oli y Sus.
-Porque al entrar en la escuela me sentía nerviosa y preocupada pero no sé como usted ha conseguido quitarme todo ese peso.
-Llámame de tú, Lils. Y no hay de que, las escuelas de arte deberían ser divertidas, no? –Su sonrisa le provocaba unos hoyuelos que le hacían parecer mucho más joven.
Me dirigía a la puerta cuando el profesor dijo mi nombre, me gire para ver que ocurría. Estaba sentado en la mesa como hace un momento.
-Quería algo?
-Sí, me harías un favor? –No sabía que favor podría hacerle yo a este hombre, pero tenía una mirada tan distante y angustiada que decidí ayudarle.
-Claro. ¿Qué ocurre?
-Hay... –Dudó durante un segundo pero al final se decidió- Hay un alumno que me preocupa mucho, se llama Ethan Flay y el curso pasado suspendió pero no se presentó al examen para aprobar. Me eh dado cuenta de que te divierte el arte del dibujo y no se te da mal. Te importaría ser su tutora durante un tiempo? No te lo pediría si supiera que ese chico se las puede arreglar solo.
No quería ser la tutora de cualquier gamberro aburrido pero la mirada de mi maestro era tan triste y apenada, se notaba que se preocupa demasiado por nosotros. Decidí que no podía ser tan malo.
-Claro –respondí con una sonrisa dibujada en mi cara.
-Muchísimas gracias, Lilyan Derelyn!
-Con mucho gusto –Y sin ninguna palabra más desaparecí del aula.
Había estado tan sumida en mis pensamientos que no me di cuenta que del muchacho tan solo conocía el nombre. Me pregunto como será su aspecto, sé que eso no es en lo que tendría que pensar primero, sino en su inteligencia y educación, pero supongo que para mis hormonas lo principal es eso. Llegaba tarde a literatura pero el profesor me había hecho una nota por el retraso así que decidí hacer una parada en el baño. Me mojé la cara y con cierto alivio me di cuenta que mi cabello seguía perfecto en la coleta.
Piqué en el aula de literatura con cierto nerviosismo, oí una voz grave al otro lado de la puerta, entendí que fue la del maestro, entré en el aula y todas las miradas se volvieron en mi dirección. Localice a Jace al fondo con un asiento vacío a su lado, me alegré de que me guardara un sitio. Me giré hacía el profesor y le informé que había estado hablando con el profesor Holiday y que traía una nota, me miró con cara de pocos amigos. Cuando me coloque en el asiento Jace me pregunto con la mirada “Que diablos a pasado?”, le intenté transmitir que luego se lo explicaría. El profesor Harrisson no se parecía en nada a Nathan, tendría unos 40 años, el cabello castaño oscuro a conjuntos con sus castaños ojos, era de baja estatura y tenía una barriga que supuse que se debía a la cerveza.
Literatura era aburrida y yo iba sobrada en ella así que eso me permitió poder pensar. El día no había empezado mal pero el asunto del muchacho que sería mi alumno me había perturbado. Tenía tantas preguntas en la cabeza.
La hora siguiente era libre, Jace y yo decidimos quedarnos en el patio y preguntar a alumnos si conocían a Ethan, lo extraño era que nadie sabía quién era y empecé a preguntarme si Nathan no me había engañado pero no podía ser, su mirada fue sincera y preocupada. Nos sentamos en un banco en el parque del centro, el sol hacía brillar el cabello de Jace.
-Que miras, Derelyn? –Su sonrisa se amplio y eso provoco que las comisuras de mis labios se ensancharan.
-Miraba tu pelo, señor cabello brillante.
-Ya estas crecidita para esas bromas, no? –Intentó sonar serio pero su sonrisa lo delataba.
-Sí, maestro. Lo lamento –Eso provocó una risa por su parte, su risa melodiosa. Pero mi mente estaba en otro lugar, en aquel muchacho misterioso que nadie parecía conocer.
-Estas bien, Lils?
-No mucho, estoy un poco confundida. Porque el señor Holliday me pediría que fuera la tutora de un niño que no conoce nadie?
-Creo que justamente porque no le conoce nadie. Lils, eres una persona increíble y seguro que ese chico se dará cuenta.
Le mire a los ojos y encontré allí un brillo que antes no estaba. En ese momento me sentí cómoda, pero no de la misma manera que antes y eso me hizo sentir extraña también. Note como sus brazos me envolvían dulcemente, olí su esencia de canela y eso me provoco un temblor por todo el cuerpo, sentí como su mano subía y me acariciaba el cabello. Con un impulso que no sé de dónde venía, me fui acercando lentamente mi labios a los suyos, estaban a punto de rozarse cuando note aquella mirada dorada, sin saber porque, me sentí mal y me aparte de ese Jace sonrojado.
-Lo... lo siento. –dije entrecortadamente, a mí también me faltaba el aire.
-No, yo debería disculparme. No sé que me ha pasado.
No podía seguir mirándole así que intenté localizar la mirada dorada, me di por vencida cuando Jace me miraba interrogativamente.

Las siguientes clases pasaron rápidas, estuve pensando en Jace, en la mirada y en que mañana tendría que preguntar al profesor Holiday la dirección del muchacho. Jace me dejó en casa con un débil adiós, mis padres no estaban en casa por lo que subí a mi habitación y me puse en el ordenador, quería comprobar si encontraba algo de Ethan. Salían demasiadas entradas pero no encontraba ninguna de él en especial, cuando estaba a punto de darme por vencida encontré una entrada con el nombre de nuestro pueblo y el de Ethan.

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. jajajaja me alegro que te guste, dame tu opinión sobre la historia siempre que puedas, me gusta saber lo que piensa la gente y siempre estoy abierta a otros puntos de vista ^w^

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